Refugiarse en lo trivial

Si observamos a los niños y niñas pequeños, cuando empiezan a andar, y no sabes, si están corriendo los cien metros lisos, analógicamente, siempre sonríen, por lo general. 

Quizás los niños no rían a carcajadas, salvo excepciones, pero casi siempre tienen un rostro alegre, la sonrisa, estar contentos en si mismos, sin percatarse mucho, ni siquiera de lo exterior, ni de lo interior, o quién sabe, si haciéndolo muy profundamente, pero nosotros no somos conscientes. Lloran, cuándo ocurre una realidad no presumible, la caída y hacerse un chichón, quizás, es un alarma de ayuda, que viene de la prehistoria, es una forma de defensa, ante tantos peligros posibles. 

Rosa Belmonte, en un artículo con el mismo título del sábado 21 de agosto del 2021 en el Hoy.es reflexiona sobre lo pequeño o lo trivial o lo llamado secundario o la rutina o… la cuestión es qué lugar tiene lo pequeño o lo trivial o la no-noticia última, sino esa forma de ser y estar en el mundo, que va transcurriendo sin prisas, lo que sucede hoy, sucederá mañana, y esperemos que así sea, que puedas desayunar normalmente, que puedas ascender al bus, que tengas que realizar ruedas para los vehículos, que vuelvas a tu casa cansado, que las noticias de la televisión sean benignas, que tus familiares estén sanos o solo pequeños resfriados y similares que se solventarán… 

En ese enorme entorno de rutina, de lo pequeño, se engrandece la vida-existencia. Esa es la que nos permites ser-estar, sentarnos y mirarnos, pensar y meditar, darnos cuenta de todo. No buscamos grandes cambios, aunque si deseamos el progreso y la evolución y tener lo suficiente, o un poco más, para poder viajar, sentirse seguro en un mundo que tanto cambia. Muchas personas, cada uno tendrán sus metas y sus deseos, unos de unas clases, otros de otras. Unos, llegar a tener el Nobel en ciencia, otros ser un gran escritor, aquellos tener suficientes residencias en distintos lugares de la playa, aquel quizás una gran empresa, aquella mujer un buen hijo, la vecina un buen marido, etc. Los ideales y metas son ilimitados

Diríamos, que todos tenemos unas en común, vivir decente y digna y con suficiencia en todo, que los hijos surjan y florezcan sanos, que seas querido o querida y estimado y estimada, por el suficiente número de personas. Etcétera, y etcétera. Y, otras metas son personales, no todo el mundo querrá construir un cuadro que sea clásico para los siglos que vienen, ni todo el mundo quiere fundar una multinacional, ni que le otorguen el Premio Nobel, pero si todo el mundo quiere vivir con sosiego y en paz consigo mismo, con los suficientes bienes de fortuna y en otros sentidos, y muchos, desean vivir en paz consigo mismos y con los demás… 

Lo pequeño es esencial para todo ese artilugio de construcción del mundo. Lo pequeño es grande, muchas realidades pequeñas se convierten en realidades grandes. Muchas grandes, a veces, son pequeñas, medianas o micropequeñas. Todo en la vida es grande y difícil y fácil y simple y complejo y pequeño. No sabemos vivir, siento-pienso a veces, no nos enseñan a vivir-existir, pienso-siento a veces. La moral que es la asignatura que nos muestra modos de vivir correctos e incorrectos, cada día, se enseña y aprende menos. La religión que era el gran instrumento para ese fin, cada vez, nos acercamos menos a los atrios de esos templos-naves-barcos de lo Trascendente, al menos en Europa. Y, olvidamos que un pueblo creyente en un Ser Supremo, es más fuerte, frente a la competencia de otro pueblo no creyente, a medio y largo plazo de tiempo… 

Como mezclar-combinar de forma correcta-adecuada, lo pequeño y lo grande, lo micro y lo macro, los sueños y la realidad, lo trascendente y lo inmanente, lo Trascendente y todas las inmanencias. Ese combinado-cocido-ensalada es lo difícil del existir. Dar poca importancia a lo pequeño es equivocarse, porque una sinfonía se construye con miles de notas pequeñas, cada nota insignificante, pero cada nota en un lugar esencial. Un enorme edificio de cientos de miles de ladrillos, es un rascacielos. Una vida, lo mismo. Por ejemplo, he calculado, y llevo viviendo-existiendo en este mundo 23.580 días, diez días más o menos, por encima o por abajo. 

¡Cuánto pequeño y cuándo grande, cuánto triste y cuánto alegre, cuántos lloro con lágrimas o sin ellas, y cuántas risas o sonrisas he realizado, cuántas bocanadas de aire, cuántas cosas triviales han rellenado mis ojos, cuántas personas me han estimado y cuántas no, cuántas he querido y cuántas menos…! ¡Usted puede que exista, treinta mil días ya, quizás quince mil, o diez mil, cada uno en nuestra situación y encierro con los toros de los instantes, a todas las horas, y no solo a las cinco de la tarde…! 

Rosa Belmonte, escritora y abogada, mujer de leyes y sabiendo el valor que las palabras tienen y disponen, en un discurso, sea en un tribunal civil, sea en una columna. Belmonte, nos invita-regala cada día, ideas y palabras y frases y conceptos y datos, del pasado para el presente, del presente para el futuro. Belmonte, apellido como el pueblo de la Mancha, dónde si mi memoria no me falla, se realizaron algunas escenas de la mítica película de El Cid –invito a visitar dicho pueblo, que al final, nosotros somos un pueblo en nosotros mismos, e, invito a la lectura sosegada, con tranquilidad y racionalidad, las columnas de esta autora, porque en lo pequeño, en lo trivial, como es leer un artículo de opinión, podemos  entender y comprender mucho del mundo-. Porque nosotros somos mundo en el mundo, en el mundo de la naturaleza, en el mundo de la sociedad, en el mundo de la cultura, en el mundo de las palabras… Paz y bien… 

https://www.youtube.com/channel/UCP1qKD3iC1dhkOschAftOAQ  © jmm caminero (25 nov.-15 dic. 2021 cr). 

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