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Lo pequeño es lo grande

Hemos perdido, la consciencia/conciencia que lo pequeño es lo grande. Muchos pequeños forman realidades grandiosas. Una sonrisa pequeña abre un horizonte de cosmos/mundo. 

Quizás, entre tantas prisas y tantas comunicaciones, que nos llegan, atadas a un reloj especial, que nos informa de la última entrada/noticia/información, de alguien, que existe a mil kilómetros o a diez metros. Quizás, no tengamos tiempo de darnos cuenta, que miles de cosas pequeñas, cientos de realidades pequeñas forman/conforman/estructuran nuestro quehacer diario, es la esencia de la vida/existir. Quizás, haya tenido que pasar sobre nuestras cabezas y piernas, toda una existencia, para darnos cuenta, que lo esencial no solo es lo esencial de lo grande, sino lo esencial de lo pequeño, no solo lo esencial de lo abstracto, sino lo esencial de lo concreto… 

César González Ruano (Madrid, 1903-1965), en El ABC, del 16 de junio de 1963, titulaba una crónica/comentario/artículo/columna con el tituló Las rosas que uno plantaba. Por si usted no lo sabe, independientemente de sus posturas ideológicas y de sus hechos, parece ser demostrado, en estos últimos años de su biografía, un poco obscuros. Independientemente de todo ello, se considera a Ruano, junto a Umbraly Alcántara y Vicent y Montalbán y Cela y Cunqueiro y…, los grandes maestros del articulismo literario de opinión de esta segunda mitad del siglo veinte en nuestro terruño pentagonal/cuadrado. En la primera mitad, estarían Unamuno, Ortega, Azorín, D`Ors… 

No todos los humanos, tenemos el poder, ni la autoridad, ni la posibilidad de tomar decisiones que afectarán a cientos o miles o millones de personas. Y, por eso, nos consideramos, que no tenemos importancia, que lo que hacemos no es de brillo y colorido. Y, aquí estriba, los errores, quién sabe, si los pequeños detalles, afectan a pocas personas, pero esto es un bien/mal, según lo que realizamos, que afectan a otras personas o descendientes. Miras hacia el pasado, y, percibes, que un error, que cometieron contigo, un error de información, no pudiste matricularte en una opción vocacional. O, que un café mal puesto, pudo producirte un dolor de estómago y diarrea que te tuvo las vacaciones ennegrecido tu corazón, y, eso tuvo otras consecuencias con los de al lado… 

Otros, por el contrario, siempre golpean el corazón y la cabeza, con la perfección, hasta la saciedad de lo pequeño, sea trabajo o sea mil realidades que surgen cada día. Con lo cual, lleva a las mentes a una especie de angustia, porque dónde se termina la perfección. Dónde ese ramo de flores es perfecto, cómo ofrecerlo y donarlo y regalarlo y mostrarlo, con la suma perfección, dónde está ese límite. Y, por lo general, se llena a los ojos y las almas, con azoramiento y angustia y baja autoestima, porque la perfección del músculo o del cuerpo o de mil cosas, jamás se termina, entrando en un volcán y vorágine cercanos a demasiado dolor, -no pongamos otro nombre-. 

Aquí, estamos hablando de la mesura y prudencia y moderación en todo, pero si en la valoración de lo pequeño y de lo mediano y de lo grande. Lo grande hacerlo con la racionalidad y sabiduría de lo pequeño, y, lo pequeño-mediano como si fuesen, que muchas veces, lo son, realidades grandiosas. Porque las consecuencias de los actos nunca la sabemos. Quién sabe, si una sonrisa, como en esa película, de una niña a alguien, ese actor que se va a tirar al metro, hace que piense, que no debe de hacerlo, y, no lo realiza, y esa sonrisa salvo a ese personaje. Cosa, que puede parecer de película, pero que la historia, indica, que en algunos casos ha sucedido… 

Nosotros los columnistas, -pienso que ya me puedo meter, en este suboficio y subvocación literaria-, nosotros los que reescribimos siempre el mismo artículo o columna con distinto título, llamada de opinión o literaria, nosotros, sabemos que las cosas grandes se pueden dividir en pequeñas, las pequeñas en grandes. A veces, pienso, que hubiese sucedido, por poner un ejemplo, de España, si Isabel, la llamada católica, no se hubiese casado, casi a escondidas, con el príncipe heredero de Aragón, Fernando. Qué hubiese pasado si Colón no hubiese visitado al fraile franciscano de la Rábida, y le entregase carta de presentación para la reina. Qué hubiese sucedido si la Reina, dicen no hubiese puesto en préstamo sus joyas, si es que es verdad, para el viaje, de lo que después se llamó América. Qué y qué… 

Aquello del relato popular, por la caída de una herradura, perdí un caballo, por la perdida de un caballo, perdí una batalla, por la perdida de la batalla, perdí un reino… 

Nosotros los articulistas literarios, yo, modesto en este oficio y vocación, para mí, un género más de la literatura. Nuestro deber/derecho es ocuparnos de las cosas pequeñas, para que otras personas, sean conscientes de ellas. Otras, veces, de las cosas grandes, para que también lo sean. De realidades materiales y espirituales y psicológicas y culturales y sociales y políticas y de la naturaleza y de la mente…. No hacemos grandes tratados, sino que en cinco minutos, intentamos que alguien que espera en una sala de espera médica, o en el autobús, o al dormir al anochecer, o, al levantarse, sea consciente, que el mundo, a semejanza que existen millones de especies vivientes, existen también, millones de realidades pequeñas y medianas… 

Un artículo, no está hecho, para la vanidad y soberbia del escribiente, sino que es un vaso fresco de limonada en una tarde de agosto en la Mancha y Castilla y España, para que alguien, sea consciente, que existen muchas realidades pequeñas y grandes en este mundo. Y, que debe disfrutar y alegrarse de ellas, si son buenas, y, la mayoría son buenas. Un artículo sirve para abrir una media sonrisa y un medio pensamiento… Paz y bien… 

https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero (02-07 sept. 2022 cr). 

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