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Libertad de expresión, Cultura y Guadalajara

Cesar

Se podría indicar que tú te ríes del vecino que tiene siete dedos en cada mano, pero no permites que nadie se ría de tu hijo que tiene tres orejas. 

Los dos viajeros paseaban por esta tierra, de azul y verdoso y niebla y agua, Guadalajara. Uno, de ellos tenía que redactar un artículo periodístico. Le había dado por esa función, quizás, el redactar textos sea un síndrome o patología, quizás pequeña, pero que envuelve a algunas personas. Y, mientras caminaban por los alrededores de las almas-conciencia-cuerpos de otros seres humanos, la máquina de pensar columnas se puso en marcha: 

Esta es la cuestión, en Europa, y por proyección en y para el mundo se ha creado el concepto y la práctica, en la medida de lo posible, de varios derechos que se interrelacionan: libertad de culto y de religión, libertad de creencia y creencias, libertad de pensamiento y de conciencia, libertad de expresión y publicación. Y, estos derechos/deberes que se interrelacionan entre sí, se completan y se complementan entre sí, pero no son unívocos y totalmente identificables unos a otros, sino que estando relacionados se enriquecen como árboles a la luz de la luna… 

¿Estimado lector/a comprenderá y entenderá lo que le indico? ¿Lobo no come lobo, dice el fragor popular, todos critican a otros sectores profesionales que no son los suyos, a los propios, a lo sumo lo hacen, en círculos cerrados y en el silencio de las estructuras del yo y del nosotros que compartimos el mismo oficio…? ¿A esto lo llaman de muchas maneras y formas…? ¿Quizás, es el problema eterno, quién controla al carcelero, quién controla a todas las realidades sociales, además del sistema jurídico, diríamos enseguida la Prensa y los Mass Media, pero quién controla a los periódicos y demás, para que las noticias sean más ciertas y verdaderas…? ¿Quién pone el cascabel al gato que es un león de dientes de sable o un tigre indio o tiburón…? 

Al pasear al lado de la capilla de Luis de Lucena, los dos viajeros se miraban y los dos viajeros miraban el exterior, siempre en ese juego del mundo del interior-exterior. Pero, uno tenía que redactar una columna, y tenía que indicar aspectos del mundo. Pongamos por ejemplo, la cultura. En Guadalajara se conocen todas las panaderías y todas las fontanería y todas las… Porque existirá un departamento que dispone de esos datos, por diversas razones y funciones. Pero existe, desde algún ámbito de la cultura un archivo o directorio, voluntario, de todos los escritores, de todos los periodistas, no solo los profesionales, de todos los artistas en todas sus facetas. 

Dirá alguien con razón o sin ella, con motivos ancestrales, esta tierra, esta Península Ibérica ha ido pasando siglo tras siglo por alguna confrontación incivil cruenta civil. Por lo tanto, cuánto menos datos se disponga de las personas que se dedican a la cultura, pues más difícil será después que los cacen, porque uno de los deportes nacionales, no es solo el futbol, los toros, y, el hablar mal del vecino o vecina, si puede ser, sino también, que aquello del gran Machado: “españolito que naces, una de las dos Españas te atravesará el costado/corazón/alma/vida”. 

Pero no es baladí esta cuestión, porque pensemos, cuantos cientos de personas se dedican, más o menos profesionalmente, a una labor cultural, cada siglo, en una provincia o en una ciudad o pueblo o aldea. Cuántas personas dedican uno o diez o cincuenta años, a esa labor, y, como es obvio, muchos son los llamados y pocos los escogidos. Y, cuántas personas, aunque nadie lo diga, se van perdiendo sus obras, perdidas en el silencio y en las décadas. Miles de pinturas, miles de libros sin publicar, miles de ideas, miles de todas las actividades culturales se pierden en los cajones de sus autores… No es esto, un asesinato de la cultura ya realizada, tenga más valor o tenga menos… 

Pero no sería justo y equitativo, que ahora con los sistemas informáticos y teleinformáticas, a los autores y autoras que quisieran, se conservasen algunos de sus datos, su curriculum, sus enlaces, y algo/mucho de su producción, no se haga o realice o materialice. Una forma de ser un escaparate, de todo lo que se hace, en Guadalajara, pongamos el caso… de cuántos artistas, poetas, novelistas, músicos, filósofos, pensadores, gastrónomos, y, mil oficios de la cultura existen, sin mirar su grado de profesionalidad o calidad o fama o notoriedad. 

No sería una especie de autoidentidad de la ciudad. No sería acaso, una manera de turismo y de mover la economía. No sería dar un cierto grado de justicia y equidad. No sería una manera, de no dejar en el exilio y silencio y ostracismo interior y cultural, a decenas de personas. No sería una manera y forma, igual que conservamos la capilla pequeña de hace dos siglos, ahora, no habría que buscar maneras de que las producciones culturales de docenas y cientos de autores, quizás, de quinta fila, pero que ejercieron su libertad de creación se conservase de alguna manera, al menos los textos escritos, al menos, las imágenes en forma de fotografía. Por ejemplo, un Museo Virtual Cultural de Guadalajara. Dónde se incluyesen, a docenas de docenas de cientos de autores/as en todas las actividades culturales… 

Bajo la sombra del Palacio del Infantado, los viajeros recordaron, que cerca de esas montañas de piedras verticales y humanas, habitaron uno o dos días, cuándo uno de ellos, se examinó en una oposición, aprobó el primero, no el segundo, por tanto, no la plaza. Es lo que es la vida… y, recordaba que tenía que terminar un artículo, pongamos y recordemos aquello de los siete dedos y de las tres orejas… 

No avanzaría enormemente la libertad de expresión, en Guadalajara y en cualquier ciudad, si hubiese un archivo o directorio o diccionario, realizado poco a poco, por algún periódico o medio de comunicación o museo o fundación en la cual, se vayan coleccionando nombres y obras y enlaces a autores del periodismo, pero no solo al profesional con título, sino de las docenas o centenas, que han podido ir pasando en estos dos últimos siglos. Personas que sin la titulación, pero llevan años, lustros o décadas, rellenando páginas o columnas, y, que han ido interpretando el mundo, el mundo desde/en/para/con Guadalajara… 

Porque la libertad de expresión, no es solo el permiso y la posibilidad de hablar, hablar con palabras escritas o con imágenes de Gutenberg, sino que lo que se ha hablado permanezca en el tiempo y espacio, y no se destruya por los siglos o la pereza de los hombres… 

http://youtube.com/jmmcaminero        © jmm caminero (18-21 diciembre 2022 cr). 

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