La/mi propia salvación del alma inmortal

Durante siglos y milenios ha constituido en el ser humano, en casi todos los seres humanos, que la gran ocupación y preocupación de cada persona es/era su salvación eterna. 

Dirán que este no es un tema que interesa a toda la sociedad, ni siquiera que es una cuestión de actualidad, de novedad periodística, a lo sumo una cuestión intemporal. Pero les pregunto a ustedes, siguiendo la tradición clásica, si usted/yo, esta tarde, tenga/tengamos la edad que las canas o moreneces del cabello dispongan, si esta tarde terminamos este viaje a/en esta tierra/tránsito/fallecimiento/muerte, y si existe Dios, si existe que tengamos alma inmortal, si existe Juicio Particular, si existe eternidad buena o no-buena/mala, usted/yo dónde iríamos al lado Bueno de la Eternidad o al Lado Malo de la eternidad. 

Comprendo y entiendo que usted tiene multitud de obligaciones, de placeres, sensualidades, derechos, deberes, trabajos, preocupaciones hoy, para ocuparse/preocuparse/pensar/pensarse en esta cuestión. Pero, sin negar que usted debe cumplir con todos sus deberes legales y morales, y, todo lo demás, también debería pensar-pensarse en este tema, ¿qué sucedería si esta tarde, la guadaña en forma, quién sabe le llega y le corta el aliento? ¿Espero que no, pero millones de personas hoy nacerán, millones de personas hoy fallecerán? ¿No podemos negar esa/esta realidad existencial y vivencial…? ¿No deseo que caiga usted en la angustia o pena o desesperación por hacerse esta pregunta? ¿Pero con sosiego y moderación examine usted esta cuestión, aunque sea en cinco minutos, quizás en ese viaje en el metro, esa espera delante del semáforo, en la silla del autobús? ¿Menos, le indico/aconsejo que cambie radicalmente, y se aleje a un monasterio/eremitorio, sino que sencilla y sosegadamente, continuando con su vida normal, familiar, social, laboral, cultural se haga esta pregunta…? 

Dicen las encuestas en esta sociedad y país, que determinadas religiones de año en año aumentan la población/fieles, y que otras, el cristianismo va disminuyendo, que va aumentando el número, sumando de ateos, agnósticos, no creyentes y, disminuyendo el del catolicismo. Que va disminuyendo, en algunos parámetros, personas que van a Misa los domingos –pero nunca indican las cifras que asisten a la Misa, por mil razones, por televisión, radio, etc.-, pero no descartemos que son ocho millones de momento las que asisten a Misa los domingos. 

También indican que las personas que reciben sacramentos, -bautismo, confirmación, Eucaristía, matrimonio religioso católico, etc.- van disminuyendo. Incluso, que va aumentando las cifras de los apostatas oficiales –cifra que habría que confirmar…-. Algunos indican estos números, unos con satisfacción que el cristianismo, especialmente el católico vaya disminuyendo, otros con preocupación y cierta pena-angustia-desaliento-desesperanza. Porque muchos creen, incluso, desde ópticas existencialistas, filosóficas, experienciales, vivenciales, que saben, “que a menos cristianismo en la sociedad, individuo, familia, Estado, grupos, más sufrimiento a/para los seres humanos”. 

Los humanos, la historia lo muestra/demuestra hasta la saciedad, si queremos escucharla, sabe o debe saber/conocer que para vivir en sociedad, para que una sociedad, con sus problemas internos camine en cierto sosiego y paz y cooperación y solidaridad y prudencia y sentido común y armonía, necesita los sistemas de leyes jurídicas, lo más justas posibles, lo más cercanos a los Derechos Humanos, necesita el poder/poderes civiles constitucionales, necesita un Estado Constitucional en Democracia, necesita, un Estado del Bienestar, lo más extenso posible, pero que sea competitivo con otras economías que defienden menos los derechos humanos y menos la democracia y menos el estado del bienestar. Porque si no es competitivo esa sociedad-Estado, al final, esa sociedad cae en crisis, y, también, todos los derechos humanos legales y el estado del bienestar… 

Pero además, para que una sociedad-Estado-familias-grupos-colectivos-individuos caminen en progreso y paz y riqueza, riqueza en todos los sentidos, necesita mayoritariamente, la aceptación, de una “moral y ética de tipo racional y filosófico”, unos principios, que sean del común sentir de todas las personas y grupos. Y, además, también, necesita un cemento que una todos los ingredientes de la sociedad-Estado, que es lo que ha hecho, entre otras funciones, durante milenios, de distinto modo y parecer, las religiones positivas, en nuestro caso, en nuestro solar y lagar y terruño, el cristianismo católico… Y, sin estos dos grandes ingredientes, sin una moral universal mínima de corte filosófico-racional, y, sin una moral-ética de orden/dimensión religiosa espiritual. Una sociedad, toda sociedad termina tambaleándose, haciéndose a/en sí misma en crisis, no siendo competitiva en la liga internacional del mundo, creando/se individuos y grupos y colectivos y la misma sociedad/Estado, enormes conflictos internos y desavenencias… 

Al final, las buenas costumbres sociales y humanas, de individuos, colectivos, grupos, no solo depende de la buena enseñanza y educación y práctica, aprendida/aprehendida en los núcleos familiares, en los buenos usos/costumbres sociales, en la escuela/educación, en el propio aprendizaje/autoevaluación, sino que todo esto, depende en gran parte de la moral mínima universal aceptada por esa sociedad, por la moral de la religión mayoritaria de esa sociedad… 

Puede que a usted no le preocupe/ocupe hoy, ni mañana, ni desde hace diez o treinta años, que puede existir salvación eterna, individual, para cada ser humano, para usted, y, que puede existir condenación eterna individual, también para cada ser humano. Pero usted, tiene que elegir en su vida, si lo que desea, es una sentencia u otra. Usted, tendrá que decidirlo, hoy, quizás, no lo haya hecho ayer, ni hace cincuenta años, pero quizás hoy, hoy debería planteárselo. 

Y, digo yo, si existe eternidad individual, del principio que denominamos alma-espíritu inmortal, no sería mejor, que usted y yo, deseemos/anhelemos la eternidad buena con el Buen Dios, no la eternidad mala con la ausencia de Dios, que viene a ser, con la ausencia esencial de lo que somos, durante toda la eternidad, con la desesperación y la ilimitada angustia y sufrimiento de/en toda la eternidad… Y, digo yo, no es mejor, en una tarde de inmenso calor de agosto, en la Mancha, sentarse dentro de un bar con aire acondicionado y un buen café con hielo, que no estar en la calle tirado a cuarenta y pico grados, con una sed horrenda… -sabiendo que no terminará nunca, ni una cosa, ni otra…-. 

¡Por tanto, no sería lógico, racional, razonable, prudente, sea cual sea su situación biográfica y existencial y vivencial y laboral, que siguiendo, cumpliendo una vida normal y rutinaria, usted, desde hoy, se ocupe y preocupe de su salvación eterna de su alma…! 

¡Puede que no exista, pero si no existe, tenemos el dilema de Pascal/Unamuno, digamos en una de las interpretaciones, “es mejor vivir de forma correcta, porque si existe Dios y existe eternidad, habrás ganado el gran premio, y, si vives de forma correcta y adecuada y moral y, no existe Dios y no existe eternidad para tu/su alma, no habrás perdido nada, encima habrás ganado, porque habrás vivido de forma más honesta, racional, moral, correcta…! ¡Paz y bien…! 

https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero (30 sept.-05 oct. 22 cr). 

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