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La Mancha en su metafísica, II

El viaje quizás sea dejar a hablar al interior de otra manera. Existen viajes obligados, viajes para el descanso, viajes para descubrir el interior, el exterior es la excusa, el marco del teatro.

Alcaraz el de las torres que se besan, Aya, Yeste, Riópar y el río Mundo, Liétor, Molinicos, Letur, Nerpio y las pinturas que están en lo profundo del ser humano desde hace milenios, una peña de piedra y su pueblo Peñarrubia., Elche de la Sierra, Tumba de Amílcar Barca, Socovos, Hellín…

Teoría del viaje, es el silencio del interior para que florezca el interior. Todo viaje es una moral hecha en una persona o varias, que dentro de un marco conocido o desconocido se recorre a si mismo. Los fines de todo viaje, son ilimitados, según cada persona, y según el estado de ese ser. En cada momento el viaje es diferente, aunque sea al mismo lugar, consigo mismo semejante pero no igual, no idéntico. Viajamos dentro de nosotros, un “panta rhe”, griego infinito, todo cambia, desde lo de dentro y lo de fuera. Aunque algo queda semejante. La memoria unifica todo el ser individual.

Necesitamos viajar desde la luna más ancestral, siempre hemos estado viajando-cambiando de lugar-espacio, unas veces, nos echan de un lugar, otros, deseamos ir a otros. El planeta se ha ido unificando, ya lo está, aunque no políticamente, pero si en multitud de vectores y de realidades. No se entienden todavía las culturas plenamente, porque al final, son sistemas axiomáticos, cada una con sus principios esenciales, jugando al fulgor de la historia, por donde ha devenido. El silencio es el fin del viaje.

Descubrimos lo que llevamos en el viaje, o encontramos nuevas realidades. Esta es la pregunta eterna. Pero el viaje se puede realizar desde el sillón, se viaja con todo, con las sumas de recuerdos, inventados a medias, casi todos cambiados, a no ser que los haya fijados conscientemente en los momentos del nacer. Un arte es un viaje, un amor es un viaje, un nacimiento de un niño es un viaje. Todo es un viaje, porque quizás, nada sea un viaje. La Mancha es un viaje, y el silencio de la Mancha es también un viaje.

Buscamos un lugar, lejano y exotérico y esotérico, las playas de distancia diez mil por mil metros, pero a cincuenta mil metros de tu vivienda, está un paisaje-lugar-espacio que apenas conoces, y que esencialmente dispone de todo lo que buscar a diez mil por mil metros. La luna está en el corazón de la metafísica del ser-estar. Cada vida es un viaje, que el viajero viviente que la recorre apenas es consciente de todo. Las caracolas de los caminos para encontrar la idea-concepto de lo que hemos imaginado, y al llegar, nos encontramos otra realidad interior y exterior. Siempre están Platón y Aristóteles jugando con nosotros, también en los transportes de los cuerpos y mentes y almas…

Un periódico o un libro o un beso es un viaje. No sabemos lo que es la psique-cerebro-mente que es lo que nos hace viajar. Quizás, ese sujeto mental nos obliga a viajar para conocerse a si mismo, nuestro cuerpo es una excusa para esa interioridad que se desea conocer mejor. Es diríamos, una prolongación de ese yo. Quizás esa mente nos teatriza, nos dirige hacia un lugar o hacia otro, nos conduce y nosotros no lo conocemos y conocemos, el verdadero sujeto que nos hace realizar aquello otro y este otro.

Observa al individuo andando-caminando por las nubes de sus pasos, ensimismado o extrovertido, es el misterio-enigma de la realidad-todo-parte. Somos dentro de nosotros mismos y fuera de nosotros mismos, muchos enigmas. No muchos yos o yoes, como tantos han indicado, sino trozos de realidades que estamos intentando siempre aunar-pegar-pergueñar-unir-juntar. Cada uno en verano se proyecta, algunos buscan recintos cerrados con cantos gregorianos, otros recintos abiertos con los misterios del viento-piedras-agua-ríos. Todos están en el mismo lugar, todos hacen el mismo viaje, aunque sea distinto. Es el viaje de su yo, que les obliga a cambiar de sitio-lugar de espacio y tiempo, para no cambiar, sino intentar curar alguna herida, consciente o no.

Puede que en medios te encuentres churros para saborear, arroz con paloma, azul blanco dulce con nubes de miel. Pero todo es esencial, las pequeña realidades, y todo, todo no es esencial, sea el baño de ese momento, sea el viento de la noche más fría, sea el calor de día, sea que buscas incentivar tus deseos-pasiones-pulsiones-libidos, sea encontrar una racionalidad justa y equitativa, en la decisión de tu ser-estar que deseas-construir en un futuro. Todos estamos perdidos, y con el viaje, deseamos encontrarnos. Pero, apenas lo conseguimos, lo que sucede es que el viaje o transporte de nuestra carne-mente-alma, a otro lugar, nos distancia de ese problema o problemas que nos atrae como la simiente que va a florecer, tememos no crezca, tememos que alboree y árbore.

Esta sierra, tan lejos y tan cerca, una isla verde montañosa entre dos mesetas, entre la mar y el interior de la planicie eterna de la Mancha. Aquí estamos-esperando un lugar-tiempo. Invitación a los intelectuales-pensadores-artistas-escritores que vengan y revengan a estos lugares, para que en ese viaje, se entiendan-comprendan un poco mejor o un poco peor. Todo es viaje aunque no te levantes de tu sillón-silla-hamaca-tresillo. El viaje del mar de tierra en el mar del alma.

http://twitter.com/jmmcaminero        © jmm caminero (21 agosto-29 septiembre 2021 cr).

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