Fiestas de niños/as

Es un misterio, niños y adultos necesitan la fiesta/feria, necesitamos la risa/sonrisa, quizás el olvido de la vida diaria para estar en otro horizonte/presencia/dimensión del yo individual/colectivo… 

Los Reyes Magos como fiesta puramente infantil en Occidente, supongo que en otras culturas existirán otras, con otros nombres, otras formas, otras fechas, otros colores, pero en esencia, será lo mismo, es la fiesta de las niñas/niños. Los antropólogos culturales nos podrán indicar y mostrar todos los parámetros y horizontes de explicación de dichas realidades. 

Un niño/a es un misterio con su sonrisa y su alegría y su actividad. Cierto no es lo mismo, de unas semanas o meses, o de un niño de dos o tres años, que ya camina y ya habla a media voz, un desciframiento de palabras y frases según cada persona, que un niño/a de cinco o siete años, o un infante de ocho a diez u once, o un preadolescente, o un adolescente –que ya no se puede denominar niño, por definición, la adolescencia como el puente-paso de la niñez a la etapa de la juventud-. 

Supongo que cada vez se dará más importancia, a la edad epigenética, así se denomina, esa etapa del que el embrión/feto está en la cueva calentita de la madre, soñando con nuevos tiempos. Se está demostrando que no es una etapa baldía, no solo se amplifican las neuronas, y se crean las conexiones neuronales y células de todo el organismo, y todo lo demás, sino que va adquiriendo conocimientos o entendimientos o interrelaciones consigo mismo y del ambiente a través de la madre. Posiblemente, no lo tendrían que indicar los neurólogos y los demás científicos que estudian este proceso o esta etapa, indicándonos lo que es esencial. 

Si esta etapa ha sido normal y, diríamos rutinaria, pues nacerá un niño/a que será una espera y esperanza para el mundo. Será un misterio y un enigma y una incógnita, si todas las circunstancias y ambientes y enseñanzas y factores son positivos, o casi todos positivos, quién sabe, si tenemos una persona que nos puede abrir un nuevo campo al conocimiento, quién sabe, si nos curará alguna enfermedad, quién sabe, si todo va de forma normal o mediana, que sea medianamente feliz y alegre, con sus altibajos de tristezas y esplendores buenos y positivos. Como el resto de seres humanos… ¡Será un nuevo ser, una explosión de cohetes de alegrías, aunque no descubra nada especial, solo aunque viva y exista en este mundo, que cada día se levante y cada día camine y cada día respire y cada día sonría, será un milagro de la naturaleza y del Buen Dios…! 

Cuidar la infancia, es diríamos, debería ser un mandamiento religioso y espiritual y metafísico y filosófico y cultural y científico. Cuidar a los niños y niñas. No hacerles daño de ningún modo o de ninguna manera o de ninguna forma. Toda la familia y todos los seres que lo rodean, toda la sociedad, todos los entes sociales, todo el Estado y con toda la fuerza del Estado debería primar ese deber/derecho como necesidad histórica y social y cultural y jurídica… Cada niño/a que nace es una enorme fuente de esperanza para el mundo, aunque no descubra nada, aunque no nos invente ningún artilugio, aunque no nos cure de ninguna enfermedad. Toda niña/o es un ser sagrado. Cierto que hay que educarlo, hay que darle pautas para que encuentre un equilibrio entre su irracionalidad y su racionalidad, entre sus afectos y sus razones, entre su animalidad y su racionalidad, entre su consciente y su inconsciente, entre su ser externo y su ser profundo… 

Carmen Rico Godoy, publicó una columna titulada Se lo llevo dicho (…), que respiró el aire de las letras impresas en el Diario 16, el día 03 de enero de 1977, que trata de estos temas y otros, entre otros toma como gran metáfora las Fiesta de los Reyes Magos. Los Reyes Magos, al menos, en nuestra sociedad y país, son como un enorme teatro-cine de tiempos y procesos. Se juntan con las Navidades, la misma fiesta de los niños/as existe una Cabalgata, donde diríamos se hacen carne la realidad e idea y símbolo de los Reyes, y, un día, en mayor o menor medida, cada niño/a, incluso en tiempos de guerras y crisis de todo tipo, reciben un pequeño regalo, aunque sea unos caramelos. 

Los adultos/as deben autocontrolar de forma correcta su racionalidad y su irracionalidad, su consciente y su inconsciente, su yo externo y su yo profundo, sus circunstancias y su situación. Y, dentro de lo posible, cada ser adulto debe amplificar/concebir/conceptualizar en su corazón y en su carne y en su alma, ser consciente, que todo niño y niña, tenga las circunstancias que sea, sea lo vulnerable que sea, sea de un color de piel o sea de otro, haya nacido en una sociedad o en una cultura con una ideología o con otra, todo niño o niña es sagrado. Y, debe ser tratado con toda la dignidad humana posible. Debe ser tenido en cuenta, como lo más importante de la humanidad, como lo más importante del presente hacia el presente, del presente hacia el futuro… 

Todos los días o semanas, nos desayunamos con alguna noticia, triste y trágica, en la que interviene algún niño o niña, que ha caído bajo el mal y la maldad de algún o algunos adultos. O, incluso, no ya un niño o una niña, sino varios o varias docenas… Sabemos que traumas causados a niños, después, algunas veces, se vuelven a repetir, las victimas se convierten en verdugos. Pero no podemos justificar, ni aceptar ninguno de esos comportamientos que hagan daño a un niño o a una niña. Aunque solo sea uno en todo el mundo y en todo el planeta. 

Olvidamos, que los niños y niñas, tienen los mismos Derechos Humanos que los adultos, olvidamos que además la sociedad y la humanidad, les ha concedido, especiales Derechos Humanos en forma de los Derechos de los Niños y Niñas. ¡Solo hay que cumplirlos, cada uno en su ámbito de existencia y de circunstancias y de influencia…! Mateo 18. 6 y ss. 

http://www.facebook.com/cuadernossoliloquiosjmm  © jmm caminero (01-02 noviembre 2022 cr). 

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